jueves

Poema: AMOR RIMADO (José de Diego)


¿Cartitas a ml en verso? ¡Vade retro!
Es forzado el amor en verso escrito
y no estaría bien que el dios chiquito
del viejo Apolo pretendiera el cetro.

Si en buena prosa tu cariño impetro,
no en malos versos tu cariño admito:
no se mide el amor, que es infinito,
y tu lo adaptas sin piedad al metro.

Coplas tu carta quiere, hermosa Lice,
y yo, en genial galantería extrema,
breves y monótonas te las hice.

Pero sábelo bien y ten por lema
que, en cuestiones de amor, mucho más dice
un "te quiero" mal puesto, que un poema.

domingo

Poema: DE MI VIDA (José de Diego)



Prendido lo vi cuando estaba el carpintero
el nido trabajando con su agudo puñal
y era un ronco y constante picotear de acero
en el tronco astillante de la palma real.

Mecientes de las auras el soplo matinal
o en tierra ya las fibras del profundo agujero,
se las iba llevando en ci pico un jilguero
que en la copa tejiera su pequeño nidal.

Mi vida es como el árbol erguido y altanero;
devora sus entrañas un feroz carpintero,
alegra su ramaje un lírico jilguero.

Es el árbol del bien y es el árbol del mal;
el dolor sus reliquias ofrece al ideal
y resuena en la cumbre el cántico triunfal.

sábado

Poema: II (José de Diego)


Estoy en pie en la cumbre: atrás, el llano;
debajo, la honda vertical pendiente;
arriba, está la bóveda esplendente
donde se interna el ideal humano.

Firme la planta, rígida la mano,
hay que bajar por la áspera vertiente,
al suelo vuelta la humillada frente
y puesto en Dios el corazón cristiano.

Cuando el cuerpo en la tierra se derrumba
sube el alma en la atmósfera serena...
Puede venir la muerte no temida.

¡Yo sé que está la fe, tras de la tumba,
y en plena luz, tras de la sombra plena,
la eterna fuente de la eterna vida!

viernes

Poema: II (José de Diego )


¡Si hubiera sido así! ¡Cuán bello fuera
volver al seno, que el infante adora!
¡El véspero fundirse con la aurora,
la última aurora con la luz primera!

Tornar el tiempo en su veloz carrera,
desvanecerse el alma creadora,
y al centro, en que la vida se elabora,
irse plegando la girante esfera.

Al infinito espacio misterioso,
donde las leyes del silencio rigen,
llegar con el postrero el primer día.

Y caer lo absoluto en el reposo,
el Universo en su divino origen,
Dios en su propia eternidad sombría...

miércoles

Poema: EN LA CUMBRE I (José de Diego)


Estoy en pie en la cumbre: absorta queda,
fija en el precipicio la mirada...
¡Qué años negros ofrece esta jornada,
a los treinta malditos de Espronceda!

Cuando este día ante la noche ceda,
¿quién disipa las sombras de la nada?
¡La fe quizá, que anuncia otra alborada,
como el pájaro oculto en la arboleda!

Mas ¿quién baja sin miedo al mundo arcano?
¿Quién no teme al abismo, en la caída,
buscando al sol entre la noche bruna?...

¡Ah, si posible fuera al ser humano
volver, desde la cumbre de la vida,
a morir niño en su inocente cuna!

martes

Poema: EL "OJO DE AGUA" (José de Diego)



Con los rumores de su eterno coro,
brota la fuente de la peña dura ...
¡el "Ojo de Agua" que, en su cuenca oscura,
de un cíclope en prisión derrama el lloro!

en tanto salta el surtidor sonoro
por la ancha verja, que el recinto mura,
tiembla en el fondo de la linfa pura
el pez de rosa con estrellas de oro.

En el misterio y en la sombra oriundo,
¿de qué hondo abismo o ignorada
orlilla surge a la luz el manantial profundo?

¡Raro prodigio! ¡Culta maravilla!
El pan de Dios lo tiene todo el mundo...

¡pero, el agua de Dios sólo Aguadilla!

viernes

Poema: POMARROSAS (José de Diego)


En las orillas de los viejos ríos,
que llevan sus corrientes rumorosas
por los bosques recónditos y umbríos,
nacen las pomarrosas
pálidas, escondidas, aromosas,
lejos del sol, como los versos míos....

En el suelo feraz, que el agua inunda,
yérguese el tronco en la raíz profunda,
al son perpetuo del raudal sonoro:
¡y absorbe, en cada poro,
el jugo que le nutre y le fecunda
y el resplandor de sus manzanas de oro!

Como los astros, al tocar su meta,
brillan las pomarrosas reflejadas
en el móvil cristal de la onda inquieta...
como las granadas
y como las canciones del poeta,
flotan sobre la tierra coronadas!

¡Oh, fruto, en que la flor se transfigura,
sin dejar de ser flor! ¡Tierna hermosura,
que la fragancia con la miel reparte,
y es perfume y dulzura
y símbolo, en que muestra la natura
la virginal maternidad del arte!

¡Cuán misterioso de la tierra el seno!
La sombra de la muerte se difunde
en el abismo, de amarguras lleno...
¡E1 tártago se hunde
y, en vez de néctar de la vida, infunde
y alza a la flor maléfica el veneno!

Mas, no la pomarrosa, que transmuta
en rica savia y en potencia fuerte
la ponzoña que infiltra la cicuta...
¡Así mi alma convierte,
como el arbusto de la blanca fruta,
la sombra en luz y en navidad la muerte!

¡Amor! ¡Dolor! ¡Corriente combatida!
¡Esperanza inmortal! ¡Anhelo santo!
¡Ondas de mi alma y ondas de mi vida!
¡Fecundidad del llanto!
¡Renacimiento de la fe perdida!
¡Poemas del bien y rosas de mi canto!

¡Bendecid a las áureas pomarrosas,
que en las orillas de los viejos ríos
se elevan escondidas y aromosas!
¡Amad los desvaríos
del alma triste que, en los versos míos,
saca los frutos del abismo en rosas!

miércoles

Poema: LA BORINQUEÑA (José de Diego)



¿Qué alma, llorando su infeliz destino
dentro del himno popular se agita,
al ascender la música infinita
en el fondo del aire cristalino?

Vibra en la flauta el prolongado trino,
la tempestad en el tambor palpita,
gime el violín, el clarinete grita
y solloza profundo el bombardino...

Es el acento múltiple, anhelante,
de la perdida caravana errante
que del nativo hogar la suerte implora...

¡Es el alma de un pueblo sin enseña!
¡Es la dulce, la triste "Borinqueña",
madre ideal que por sus hijos llora!

Poema: ARTE POETICA (José de Diego)



A una coqueta

Una leyenda, tu azarosa vida;
tu espíritu voluble, una dolora;
tu boca un madrigal es que atesora
la dulzura en sus frases escondida.

Es de tu frente la risueña aurora
idilio tierno que al amor convida
y en tu faz palpitante y encendida
una égloga de flores puso Flora.

De una armonía celestial emblema,
tienen tus ojos la cantante llama
que alumbre y da la inspiración suprema.

¡Y todo en ti es poesía y todo ama!
¡Y no eres un magnifico poema
porque eres un magnifico epigrama!

lunes

Poema: POEMAS LÍRICOS (Luis Muñoz Rivera)


Aunque las niñas rubias son muy bellas,
en cuestiones de bucles y cabellos,
quisiera siempre sorprender en ellos
el negro de una noche sin estrellas.
...

Tiene el abismo extrañas tentaciones,
y al ver esos magníficos cabellos,
siente uno ganas de arrojarse en ellos,
como en un mar de oscuras tentaciones.
...

Que callen los artistas y los sabios:
porque arte y ciencia el corazón olvida,
cuando un beso en los labios canta
la eterna estrofa de la vida.
...

Belleza. ¡Qué deidad tan insegura!
Pero, ¡cómo domina mientras dura!
...

Como no es un secreto
que eres muy niña y que serás muy bella,
te saludo, a través de la distancia,
con el alto respeto
que inspira un porvenir en que destella,
al convertirse en rutilante estrella,
la grácil nebulosa de tu infancia.
...

Una boda es siempre triste,
Joven pareja que insiste
en ver la felicidad.
Y luego... La realidad
que le grita: "Eso... no existe".

...

La gracia y la belleza en ti se juntan.
Y, después que te vi,
si -¿cómo son los ángeles?- preguntan,
¿cómo han de ser? -respondo. -Son así.
...

Eva, Eva: si el Eterno
Hacedor mandarte quiso
a este báratro moderno,
fue... para dar al infierno
lo mejor del Paraíso.
...

¡Que cante yo al amor? En otros días
me abrasaron sus rojas llamaradas.
Hoy... clasifico las cenizas frías
entre mis glorias muertas y olvidadas.
...

En este valle de miseria y lodo,
nada me importa al fin, y ésta es mi ciencia,
estar en lucha siempre y contra todo
estando siempre en paz con mi conciencia
...

¿Los años han pasado y no me olvidas?
¡Lo mismo siento yo!
¡Que mientras más lejanas, más queridas
son aquellas memorias bendecidas
del tiempo que paso!

...

Los años pasan, ¡mas no se olvida
lo que en el alma grabado está!
Por eso, niña, recuerdo ahora
tu hermosa imagen, tu dulce hogar!

...

Hoy mis recuerdos, rondando en torno
de tu amorosa, plácida faz,
son avecillas que buscan nido
y a tu regazo volando van...

...

¡Oh, tiempo destructor! ¿Qué te propones
cuando vas, a través de las edades,
segando las rientes ilusiones
con la hoz de tus negras realidades?

...

Merece los honores imperiales
sobre el carro triunfal de la fortuna
el poeta que escribe mil postales
y aún guarda un rasgo nuevo a la mil una.

domingo

Poema: PARIAS (Luis Muñoz Rivera)


Allá van, recatando en la sombra
la faz macilenta,
en que el miedo, fantasma impalpable,
grabara sus huellas.

Ellos son: los que ayer, pregonando
con tonos vibrantes su amor a la idea,
nos hablaron de nobles anhelos,
de alientos viriles, de heroicas empresas.

Ora brama sin vallas ni diques
la furia del déspota,
y ellos callan, los fuertes, los puros,
y abaten y rasgan la hermosa bandera
que juraron en días mejores
mantener triunfadora y enhiesta.

¡Patria! ¡Patria! Tus hijos te olvidan,
tus hijos te niegan,
mientras lloras con llanto de fuego
y claman venganza tus crueles afrentas.

Cuando pasen las horas terribles;
cuando lleguen las horas serenas;
si Borinquen soporta la injuria;
si Borinquen perdona la ofensa;
los que yen con desprecio profundo
rugir desbordadas las iras del César,
mirarán a la pobre Borinquen
con honda tristeza.

¿Dónde irán los que sienten al rostro
en olas de sangre subir la vergüenza
¿A qué climas remotos y extraños
cual ave que pierde su nido y su selva
llevará, con angustia infinita, su canto el poeta?

jueves

Poema: HIMNO (Luis Muñoz Rivera)


Aceptareis, patriotas, inerte vuestra mano
la esclavitud abyecta, la servidumbre vil?
¿No veis cómo el tirano
azota a nuestro pueblo juzgándole servil?

La patria estaba muda; la patria estaba muerta;
el déspota la hería con bárbara crueldad:
la patria se despierta
y a nuestros brazos fía su sacra dignidad.

¿Vivir bajo la punta del látigo extranjero?
¿Llorar en el oprobio y en la abyección gemir?
no, no: vibre el acero;
volemos, ciudadanos, volemos a morir.

¡Al arma, hijos del Plata! Cabezas de verdugos
exige nuestra tierra: herid sin compasión.
Así se rompen yugos
y donde fue la tribu se forja la nación.

miércoles

Poema: PATRIOTA (Luis Muñoz Rivera)


Con las ropas en bello desorden,
la frente marmórea de rizos poblada,
balbuciendo los trémulos labios
confusas palabras,
un niño dormía
soñando una patria.

Oh! ¡qué hermosa, riente y espléndida,
altiva y heroica, viril y gallarda
la veía surgir de las ondas
rugientes y bravas,
con su veste de espumas cubiertos
el torso de ninfa, las formas de estatua!

Corrieron los años;
el niño, en su tierra, creció como un paria;
vio la fusta estallar implacable
del siervo en la espalda;
mirar pudo en el rostro del César
sonrisas de lástima;
la sangre, rebelde,
subió a sus mejillas en brusca oleada;
y después... en sus noches de insomnio,
evocando a la ninfa soñada
¡qué mezquina, qué pobre, qué triste
solía mirarla!

¡Ay! el sueño... ¡qué dulce y alegre!
La verdad... ¡qué desnuda y amarga!
Por eso el mancebo
pensando en la patria,
sintió muchas veces sus ojos marchitos
llenarse de lágrimas.

martes

Poema: ABISMOS (Luis Muñoz Rivera)


Dios puso en los abismos del espacio
esos vapores tenues,
que, en nube convertidos, se coloran
con tinta suave cuando el alba viene.

La nube engendra el rayo
que esparce por doquier estrago y muerte:
¡culpad a Dios, que derramó en la altura
del huracán el germen!

Dios puso en el cerebro esas ideas
que poderosas crecen
y, comprimidas sin piedad, estallan
soberbias, indomables y rebeldes.

La rebelión engendra
brisas de fuego y ráfagas de muerte:
¡culpad a Dios que puso en el cerebro
del huracán el germen!

viernes

Poema: EL GENERAL (Luis Muñoz Rivera)


Mirad: frente por frente se divisa
al viejo capataz de la mesnada;
ni un pliegue de bondad en su sonrisa;
ni un destello de luz en su mirada.

Alma siniestra: rostro abotargado;
labio en un gesto de desdén caído;
el corazón a la piedad cerrado
y a la doliente súplica el oído.

Tiene en la diestra el rayo que calcina;
tiene en el alma el odio que envenena;
tiene a sus pies un pueblo que se inclina
y arrastra, murmurando, su cadena,

en tanto que del torpe libertino
sólo cede la cólera sombría
al influjo magnético del vino
y al sopor humillante de la orgía.

Allá, sobre las cumbres de la sierra,
con sus turbas de ilotas y reptiles,
para dictar sus úkases se encierra
entre nubes de sables y fusiles.

Miedoso de la fiebre vengadora
plantó su tienda lejos de los mares,
y abrió como una caja de Pandora,
el cofre de sus juicios militares.

Inquisidor, a sus esbirros manda
que a los hombres apliquen la tortura
y caigan en los pueblos como banda
negra y feroz a la que el hambre apura.

Alguien le adula: trepadora hiedra
que al fuerte muro con afán se acoge;
el que al amparo de sus triunfos medra
y el fruto de sus crímenes recoge.

Ante ese monstruo, aborto del abismo,
aún hay quien pasa con la frente erguida
en el alma el horror del despotismo
y el desprecio sublime de la vida.

Mientras aliente un corazón entero
pueden lucir auroras de venganza;
hasta las sienes del Goliat ibero,
la débil onda de David alcanza.

Para enviarnos el terrible azote,
al infierno tal vez injertar plugo
en un Nerón con rasgos de Quijote,
un Sancho con instintos de verdugo.

Es general sin luchas ni peleas,
sin hidalguía, sin honor, sin nada;
para cortar eL vuelo a las ideas:
para eso sirve el filo de su espada.

Goza en paz ¡oh tirano que algún día
irá a turbar tus negras soledades
lejana, estrepitosa gritería:
zumbido de remotas tempestades.

Grito de rabia que los aires llena;
rugido de un titán que quiebra el yugo;
voz de un pueblo que rompe su cadena;
voz de un pueblo que execra a su verdugo.

jueves

Poema: JUDAS (Luis Muñoz Rivera)


Eras inquieto, altivo, belicoso,
batallador, resuelto;
a duda, el hondo mal de nuestro
siglo turbaba tu cerebro.

Se desbordaba en ímpetus rebeldes
tu carácter soberbio,
como del Etna se desborda el cráter
en láminas de fuego.

De patrio ardor henchido, no tenía
tu corazón entero,
para el dolor latidos miserables,
ni fibras para el miedo.

Brillaba fulgurante en tus pupilas
la chispa del talento;
alma de tempestad, frente de apóstol
y músculos de hierro.

Y te vendiste... La calumnia infame
manchó tus labios trémulos;
fue un pobre resto de vergüenza ¡el último¡
a sacudir tus nervios;

lo que tienes del Afrecha en la sangre
se sublevó violento;
todo lo que hubo en ti de grande
rodó con brusco estrépito

y en tu obra gozaron los verdugos;
y, de tu hazaña en premio,
a tus pies arrojaron la moneda;
a tu rostro el desprecio.

....

Si no apuraste ya, con firme pulso,
el porno de veneno;
Si respiras aún, traidor... ¿Qué hiciste
de los treinta dineros?

miércoles

Poema: ALEA JACTA EST (Luis Muñoz Rivera)


No, no cabe el abrazo de concordia
ni el ósculo de paz:
manando sangre la profunda herida
eternamente está.
Regó el ángel del odio la simiente
que empieza a germinar,
y dijo airado al abatir el vuelo:
¡jamás, jamás, jamás!

Aunque el iris se tienda fulgurante
después del huracán;
aunque recobre su esplendor divino
la santa libertad:
aunque luzcan bellísimas auroras,
lo escrito, escrito está;
porque aún vibra en los aires el fatídico
¡jamás, jamás, jamás!

lunes

Poema: LAS CAMPANAS (Luis Muñoz Rivera)


Ya sé lo que dicen
las roncas campanas
cuando en recio y confuso desorden,
agitan con fuerza sus lenguas metálicas.

Anuncian dolientes
la hora del alba,
porque el astro que sube a los cielos
es astro que alumbra vergüenzas y lagrimas.

Al pueblo congregan
y escuchan con rabia
por las naves del templo sombrío
subir a la altura la humilde plegaria,

en tanto que a gritos
exige la patria
ancho muro de pechos viriles,
de pólvora en estruendos y choque de espadas.

Ya sé lo que dicen
las roncas campanas
cuando vibran en brusco desorden:
ya sé lo que dicen: ¡Venganza! ¡Venganza!

domingo

Poema: A CUALQUIER COMPATRIOTA (Luis Muñoz Rivera)



Van llegando, por más que no lo creas,
los tiempos en que emigran las ideas.

Qué es, en el fondo, el negro despotismo
un fantasma con miedo de sí mismo.

Muchas veces se mira una bandera
protegiendo el cubil de una pantera.

Para ser digno y libre ¿a quién esperas?
Lo serás, si es que quieres, cuando quieras.

Pueblo viril que de su honra cuida,
perdona acaso, pero nunca olvida.

¿Naciste en la colonia? Muy bien hecho,
serás el Jeremías del derecho.

¿Justicia? ¡Qué palabra tan hermosa!
Pero es una palabra y no otra cosa.

¿Derecho? En esta tierra infortunada,
es aire, es humo, es ilusión, es nada.

viernes

Poema: MINHA TERRA (Luis Muñoz Rivera)


Borinquen, pobre cautiva
del mar que sus costas bate;
garza dormida entre brumas
como en lecho de azahares,
no vio nunca en sus collados
el humo de los combates,
ni el somatén en sus villas,
ni el tumulto en sus ciudades.

Borinquen, la pobre tierra
de las angustias tenaces,
de las danzas gemidores,
y de los tristes cantares,
no vengó, loca de furia
como una virgen salvaje
las equimosis del látigo,
las cicatrices del sable.

Borinquen tiene en su escudo
un peñasco entre dos mares
y un cordero solitario
con un pálido estandarte.

Símbolo fiel de su historia
que, a través de las edades,
no escribió jamás en rojas
tintas eL nombre de un mártir.

Borinquen, la cenicienta,
no puede romper su cárcel,
porque faltan, ¡vive Cristo!,
mucho nervio en su carácter,
mucho plomo en sus colinas
y mucho acero en sus valles,
porque en sus campos no hay pueblo;
porque en sus venas no hay sangre.

martes

Poema: EL PASO DEL DÉSPOTA (Luis Muñoz Rivera)


Aquí doliente esclava, en medio al oceano,
mirando de las olas el rápido vaivén,
remedio a sus dolores en vano pide, en vano,
del cielo abandonada la dulce Borinquen.

Extrema sus rigores la odiosa tiranía;
el látigo crujiente sacude al opresor;
su espada Themis quiebra, y la sangrienta orgía
preside, ebrio de triunfos, ci genio del terror.

La soldadesca impone, beoda y turbulenta,
el bárbaro suplicio con furia criminal;
la ley es humo leve que arrastra la tormenta;
el pueblo, pobre acacia que dobla el vendaval.

Se llenan de inocentes los negros calabozos;
se acusa en el tormento la victima infeliz;
se escuchan por doquiera gemidos y sollozos,
y todos ante el déspota inclinan la cerviz.

Violado el templo sacro do se elevara augusto
de los hispanos fueros el venerado altar,
altivo se levante, impávido y robusto,
el ciego e implacable imperio militar.

La libertad sucumbe sin compasión herida;
la dignidad se oculta huyendo a la traición,
y siente el ciudadano pesar sobre su vida
perpetuas amenazas de inicua delación.

Y en tanto que el autócrata sereno se presenta
haciendo de sus triunfos ostentación fatal,
a ley es humo leve que arrastra la tormenta;
el pueblo pobre acacia que dobla el vendaval.

lunes

Poema: Horas de fiebre VIII (Luis Muñoz Rivera)


Sueña el artista: el porvenir es suyo;
tiene el pincel, la pluma, la palabra;
escribe, pinta, esculpe, triunfa, muere;
la tumba hambrienta sus despojos traga.

Y el mundo entonces, que admiraba ciego
la corrección del verso y de la estatua,
sobre el altar el ídolo que olvida
alza un altar al ídolo que aclama. 

¿Y qué la gloria al fin? Un meteoro
que brilla un punto, nos deslumbra y pasa
un poco de vapor que se disipa;
un fuego fatuo que la brisa arrastra.

Algo así como el iris que proyecta
en el espacio sus cambiantes franjas,
y si quiere tocarle nuestra mano
es aire, es humo, es ilusión, es nada.

sábado

Poema: Horas de fiebre VII (Luis Muñoz Rivera)


Es flor que brota apenas y se seca;
es luz que brilla apenas y se apaga.


¿La gratitud? ¡Ah, sí! ¡Lástima grande
que no fuera verdad tanta belleza!
Id por doquier sembrando beneficios;
repartid la limosna a manos llenas;

Dad la mano al caído y levantadle;
dad la mano al caído y levantadle;
curad, como Jesús, úlcera y lepra;
calmad muchas angustias punzadoras;
enjugad muchas lágrimas acerbas;

Sed padre de los huérfanos humildes;
sed protector de la virtud austera;
llevad en estas luchas de la vida
el bien por norma, la piedad por lema.

Y cuando el áureo manantial se agote,
y cuando toque el hambre a vuestra puerta,
el mundo inventará, para premiaros...
su más burlona e insultante mueca.

jueves

Poema: HORAS DE FIEBRE VI (Luis Muñoz Rivera)



Memorias de otros tiempos más hermosos:
reminiscencias de otra edad más pura;
sueños de amor que el desencanto hiela;
placer fugaz que la tristeza nubla;

Afán pueril de gloria y de laureles;
ciega ambición de honores y fortuna;
ansia eterna de luz y de armonía;
recuerdos vagos, esperanzas mustias;

Nostalgia de una patria que se sueña
vacío de una fe que se derrumba;
arranques juveniles de entusiasmo;
inmensas oleadas de amargura:

¡Ah! dejad que mi espíritu repose
en la suprema soledad nocturna,
como reposa el pobre peregrino
para seguir su interminable ruta.

martes

Poema: HORAS DE FIEBRE V (Luis Muñoz Rivera)


Allá va... ¡detenedle! ~¡Al loco! ¡Al loco!
¿No veis cual gesticula y disparata...?
-"Que es la vida un bostezo interminable
y el cielo una ilusión de la mirada;

que el egoísmo vil gobierna al mundo;
que la virtud es flor de una mañana;
que es el hombre una máquina imperfecta
y el interés manubrio de la máquina;

que hay una fuerza inútil: el talento,
y hay otra fuerza universal: la audacia,
que la justicia es arma que se vende
al que con más esplendidez la paga...

-¡Oh! detenedle, detenedle presto;
ponedle sin piedad yugo y mordaza,
antes que al rostro, con brutal franqueza
os lance su estridente carcajada!

lunes

Poema:HORAS DE FIEBRE IV (Luis Muñoz Rivera)


¡Ha muerto! Ya no irradian las pupilas
veladas por sus párpados de nieve.
¡Ah, qué triste silencio el de sus labios!
¡Qué augusta palidez la de su frente!

Ayer los anchos piélagos del mundo
surcaba sin temor, pura y alegre;
hoy cruza los desiertos infinitos
de ese país del que jamás se vuelve.

¡Adiós! ¡Adiós! Los que te amaron mucho,
los que arrullaron tu existencia breve,
miran huir contigo su esperanza:
rayo de sol que con el sol fenece!

Y solos, con el alma desgarrada
por un dolor más negro que la muerte,
van contando minuto por minuto
la fría eternidad en que te pierden.

sábado

Poema: HORAS DE FIEBRE III. (Luis Muñoz Rivera)


Sobre esta roca solitaria y triste,
bello jirón del suelo americano;
cautivo de las ondas que me cercan;
de mi fortuna y mi deber esclavo,
alguna vez, cuando mi patria llora,
doy al viento las notas de mi canto,
como este sol que me ilumina, ardiente,
como este mar que me circunda, amargo.

Más ¡ah! que aquí la inspiración se enfría,
el arte muere de ideales falto,
el sacro numen su calor extingue,
sus cráteres apaga el entusiasmo,
y la robusta vibración del arpa
se pierde, como un eco funerario,
entre el suave murmullo de la selva
y el eterno rumor del oceano.

viernes

Poema: HORAS DE FIEBRE II (Luis Muñoz Rivera)


Oíd: los que lleváis allá en el alma
de negra envidia la dolencia grave
y hacéis, ante La faz del universo,
de fingida bondad cínico alarde.

¡Abajo el antifaz! Es necesario
que este perpetuo carnaval acabe;
alzad la frente pálida, en que el vicio
marco al pasar su huella degradante.

¿Falso pudor vuestras mejillas quema?
¿Ardor fugaz calienta vuestra sangre?
¡Abajo el antifaz! La hipocresía
es torpe, y vil, y mísera, y cobarde.

Llegad aquí: que la virtud os vea;
que vuestra horrible fealdad la espante;
que la luz ilumine vuestro rostro
y el látigo flagele vuestra carne.
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